Lo que hoy le quita el sueño
Sus desarrolladores ya piden Claude Code, Codex o Copilot, y muchos ya los usan por fuera. Decir que no ya no protege: la IA aprobada que no llega se reemplaza por la que la gente tiene a mano, y esa no deja rastro.
Pero decir que sí con lo que traen los agentes tampoco alcanza:
- Cada agente se protege a su manera, en cada laptop, con su propia configuración.
- El agente puede tener las llaves: la del modelo, la del repositorio y las de las APIs internas.
- Aprobar es un clic del mismo desarrollador que pidió, y vale para siempre.
- No queda evidencia de qué vio el agente, qué hizo y quién lo autorizó.
Lo que gana con Harkaq
Una sola regla para todos los agentes. Define una vez qué puede ver, hacer y a dónde puede enviar el agente en cada proyecto. Si mañana el equipo cambia de agente, la regla sigue siendo la misma.
Cero credenciales en el agente. Las llaves viven fuera del espacio de trabajo y las agrega el gateway al salir. Si el agente cae en una trampa, no tiene nada que robar.
Una sola puerta, que revisa la acción y no solo el destino. El gateway decide por operación: subir una rama del agente sí, borrar la rama principal no. Busca secretos en todo lo que sale y bloquea lo que no puede revisar.
Aprobar deja de ser un clic del mismo desarrollador. Lo nuevo lo aprueba otra persona, que ve exactamente qué se pide y por qué. El permiso es de un uso y vence solo.
Evidencia, no promesas. Cada acción queda en una bitácora encadenada, y el informe de evidencia para auditoría y regulador sale con un clic.
Sin que Seguridad se vuelva el cuello de botella
Si el desarrollador no tiene que decidir nada, no ve ningún aviso. Cuando algo se bloquea, el agente explica por qué y ofrece el camino permitido, en vez de un “acceso denegado” que empuja a la gente de vuelta a la IA por fuera. Seguridad pasa de frenar la IA a habilitarla.